Bolonia

Entrevista a Santiago García Granda, rector de la Universidad de Oviedo

“La prórroga presupuestaria del Principado nos impide hacer grandes proyectos”

“Bolonia ha mejorado la organización, pero hemos perdido en flexibilidad”

Santiago García-Granda 2Santiago García Granda, en su despacho del rectorado

Santiago García Granda llegó al cargo hace menos de dos meses tras una campaña abanderada por un mensaje de transparencia, y así parece que quiere que se perciba su gestión, que ya ha incorporado medidas de mayor participación del alumnado en las decisiones del rectorado. El actual equipo de gobierno tiene ante sí un escenario en el que la revitalización del Campus de Mieres, atraer nuevos alumnos, el ‘3+2’ y la mejora de las condiciones laborales de parte del profesorado serán cuestiones centrales en los próximos años. Un escenario, no olvidemos, condicionado por la prórrogra presupuestaria del Principado.

¿En qué medida afecta a la Universidad el estado actual de prórroga presupuestaria del Principado?

Le afecta bastante. La suerte que tenemos es que gozamos de un plan de financiación de la Universidad hasta 2018, que asegura que los sueldos del personal de la universidad y los cambios que haya por complementos salariales relacionados con aumento del número de sexenios o cuestiones de ese tipo, está recogido en el convenio, por lo que no tenemos problemas en ese aspecto, es decir, con la financiación de nuestra plantilla. Donde tenemos problemas es en la financiación de los contratos temporales, las personas contratadas en los proyectos de investigación, los becarios…, para lo que tenemos que obtener fondos de proyectos u otras fuentes. La prórroga presupuestaria lo que produce es que no podamos tener grandes proyectos o cambiar las partidas presupuestarias, y se ve muy limitado el apartado de inversiones.

¿Tiene algún margen de maniobra la Universidad en el establecimiento o en la aplicación de las tasas?

Los límites máximos y mínimos los fija el Estado y finalmente la autonomía es la que fija los precios. Desde la Universidad lo que podemos hacer es hablar con el Gobierno regional, normalmente con la Dirección General de Universidades, y podemos hacer una propuesta. Normalmente, de esa negociación obtenemos una respuesta positiva. Y en este caso, para este año se han congelado los precios de primera matrícula,  y hemos aumentado el número de plazos de pago de 3 a 4. Tenemos poco margen, porque hasta que no se hagan unos nuevos presupuestos es complicado, y queremos aumentar hasta un número más amplio de plazos de pago.

Se ha referido en alguna ocasión al objetivo de igualar la remuneración para quienes desempeñen labores de igual capacidad. ¿Se encuadran aquí también los becarios investigadores que reciben cantidades distintas en función de la beca de la que disfrutan?

Eso está pensado más para el PAS (Personal de Administración y Servicios). En el caso de las becas lo que intentamos es que las del Principado sean cada vez más similares a las becas nacionales. Ahora estamos tratando de paliar el problema de las estancias temporales para investigadores en otros grupos de investigación, para las que no se reservó presupuesto, y estamos intentando cubrirlo desde la Universidad con algún presupuesto que tenemos para ayudar a los becarios a que cumplan un periodo de estancia fuera de su laboratorio.

Las becas para estudiantes de doctorado de la Universidad de Oviedo tienen una asignación económica muy baja, de menos de 800 euros mensuales. ¿Hay alguna posibilidad de incrementar esa cuantía?

El problema que tenemos es que la capacidad de la Universidad de Oviedo ahora mismo es limitada y queremos cubrir todas las áreas, para lo que necesitamos que haya un número mayor de becas y, al aumentar el número de becas con los mismos fondos, es inevitable que se vea reducida la asignación.

“El Campus de Mieres ha de tener una discriminación positiva”

¿Cómo cree que afecta el cierre del Centro de Soft Computing a la región?

El cierre del Soft Computing fue una pérdida, claro está. Era un centro de referencia que contaba con profesores muy relevantes, pero esos centros conllevan altas inversiones y, si éstas no se llevan a cabo, difícilmente pueden mantenerse. Es cierto que la puesta en marcha de centros tecnológicos, aprovechar el Vivero de Empresas u organizar congresos en la zona serían acciones muy positivas, pero lo que nosotros pretendemos hacer en el Campus de Mieres es potenciarlo, sobre todo, con alumnos y profesores. Lo que buscamos es mejorar las facilidades de los alumnos para acudir a Mieres y potenciar el atractivo del Campus, algo que se logra a través de la dotación de condiciones mejores de las que existen en Oviedo, es decir, que haya más becas y que las matrículas sean más baratas. Ahora, con el máster de Caminos que se acaba de aprobar para el próximo curso, la titulación de Ingeniería Civil será más atractiva y, además, el máster podría recibir alumnos de otras especialidades de ingeniería. Y eso debe combinarse con que la residencia de estudiantes tenga becas o plazas que sean ofertadas a los alumnos que cursen las titulaciones del campus. En definitiva, que el Campus de Mieres se cuide mediante una discriminación positiva. Y también es muy importante fijar a los profesores en Mieres, es decir, que tengan allí su centro de trabajo, el sitio donde llevan a cabo su actividad.

Se acaba de conocer la implantación del Máster en Ingeniería de Caminos, Canales y Puertos en el Campus de Mieres, como ha mencionado. Esto, entre otras cosas, ayudará a aumentar el nivel de ocupación de la residencia de ese campus, que es algo que se venía reclamando.

Así es, pero, principalmente, lo que va a ayudar a revitalizar la residencia es que hagamos una oferta que brinde facilidades para conseguir plaza en ella a quienes cursen una titulación en el campus, de manera que los estudiantes cuenten con ayudas que les atraigan a Mieres, como pueden ser becas de residencia o de matrícula. Y también se pueden aprovechar las instalaciones deportivas como atractivo, a través del establecimiento en Mieres de equipos federados, aunando así la oferta educativa con la deportiva, lo que supone un plus para aquellos estudiantes que estén interesados no solo en cursar una titulación, sino también en practicar algún deporte.

¿Hay algún proyecto en mente al respecto?

La Universidad de Oviedo ya colabora con asociaciones deportivas en Gijón, como es el caso del rugby, por ejemplo, y lo que se pretende es hacer algo parecido con las que están presentes en Mieres, además de con el Ayuntamiento, a quien le puede venir muy bien colaborar con nosotros, debido a que están faltos de instalaciones deportivas.

El anterior rector había llegado a un acuerdo con el Ayuntamiento de Mieres para ceder la gestión de las instalaciones deportivas, pero usted ha apostado por mantenerlas.

Yo creo que la universidad no debe ceder nada, salvo que haya una oferta irrechazable. Creo que la universidad no está para ceder sus instalaciones, sino para ofrecerlas y que puedan ser aprovechadas.

¿Qué medidas propone para mejorar el transporte universitario y acercar el campus de Mieres?

Todo pasa por que tengamos un apoyo claro por parte del Consorcio de Transportes del Principado. Me consta que los ayuntamientos ya están haciendo esfuerzos en este sentido y se ha abaratado mucho el transporte desde prácticamente cualquier concejo hasta Mieres. En cambio, desde Avilés no hay un transporte fácil, eso está pendiente de ser mejorado. Desde la Universidad la idea es, por un lado, subvencionar, quizá en parte, el desplazamiento de los alumnos para que no les suponga una carga ir a Mieres, y por otro lado, poner en marcha, si fuera posible, algún tipo de lanzadera o servicio similar que conecte los distintos campus de la Universidad.

“Una de las posibles salidas en Mieres es una escuela de doctorado”

Además de la implantación del Máster en Ingeniería de Caminos, ¿prevé alguna nueva titulación, nuevos grupos de investigación, programas de doctorado… para potenciar el campus de Mieres?

Yo siempre dije que una de las posibles salidas en Mieres es una escuela de doctorado. Podría asentarse en el edificio de investigación y especializarse en temas relacionados con Medio Ambiente, Ordenación del Territorio, recuperación de espacios industriales, etc., y llevar a una especialización del campus que supusiera un polo de atracción para estudiantes y profesores.

¿Hay planes de aprovechamiento de las instalaciones del viejo HUCA para alguna actividad?

Eso lo veo como un proyecto a largo plazo. Tenemos que trazar unos planes de futuro para que la universidad se reagrupe en las inmediaciones de El Cristo, pero es un plan al que le falta mucho para cristalizar. No está evaluado el coste que supondría y la situación inmobiliaria ahora mismo no es estable, por lo que es más prudente esperar a que ésta mejore para poder obtener una mayor rentabilidad por desprendernos de activos inmobiliarios que tenemos dispersos por la ciudad; algunos de ellos, muy valiosos.

¿En Avilés se va a apostar por mantener la enseña de la Extensión Universitaria o hay intención de incorporar alguna actividad más?

Lo que yo querría es tener un plan de actuación de la Universidad en la zona. Hablamos de las instalaciones que tiene Arcelor en La Granda, de la Manzana del Acero en el PEPA, de las inmediaciones del Niemeyer o de las Colonias de Salinas. La idea sería unificar toda esa actividad, no solo mediante la Extensión Universitaria, sino también a través de colaboración con las empresas y organización de cursos y seminarios en las instalaciones que tenemos, entre otras actuaciones.

“Apoyamos la normalización de la llingua y, si así se decide, que lleguemos a la cooficialidad”

Usted ha hablado sobre la creación de una Oficina de Normalización Lingüística y de elevar el estatus del Minor de Asturiano a Mención. ¿Existe o se prevé algún proyecto de colaboración con la Academia de la Llingua para conseguir la normalización del asturiano o la divulgación de la cultura asturiana?

Estamos en franca sintonía con Ana Cano (presidenta de la Academia de la Lingua), con Xosé Antón Riaño (vicepresidente) y con otros académicos. Ya hemos creado esa oficina, a coste cero, y la iremos potenciando siempre con personas voluntarias, puesto que no queremos hacer de ella algo gravoso para la Universidad, ya que no todo el mundo está en sintonía.  Pero yo creo que es un bien cultural que tenemos que potenciar. De hecho, hay muchas personas de dentro y fuera de la universidad que están comprometidas con el uso y el desarrollo del asturiano y todo lo que tiene que ver con la cultura asturiana. Nuestra intención es servir los cauces necesarios para que la gente se pueda expresar en asturiano en su labor universitaria, y se pueda dirigir a la universidad en asturiano y ser contestado de la misma forma. Y eso lo queremos integrar en la imagen trilingüe que pretendemos que tenga la institución (asturiano, castellano e inglés). Lo que hemos dicho siempre desde este equipo es que apoyamos la normalización, que se reconozca la labor de los profesionales de la llingua y que, al final, si así se decide, lleguemos a la cooficialidad.

En su programa llevaba como compromiso la mejora de las condiciones laborales del profesorado y la reducción de las trabas burocráticas para los investigadores. ¿En qué se traduce?

Todo eso va a llevar tiempo ponerlo en marcha. En cuanto a la mejora de las condiciones laborales, los contratos de profesores asociados, que están ocupados por personas que no son profesionales de reconocida valía, sino que son gente que está empezando y que acuden a ese modo de contratación precaria porque es el único que tienen, los estamos sustituyendo por ayudantes y ayudantes doctores. Y en lo que respecta a la reducción de burocracia, será posible gracias a un servicio de informática integrado, que se va a encargar de desarrollar todos los nuevos procesos basados, sobre todo, en aplicaciones electrónicas, pero es algo que va a llevar tiempo, ya que acabamos de empezar y todavía estamos organizando el organigrama del equipo rectoral.

Al inicio del curso 2014-2015 la Universidad de Oviedo contaba con un 33% menos de estudiantes que diez años atrás, siendo la universidad española con más pérdida de estudiantes en ese período. ¿Qué se plantea desde el rectorado para atraer a nuevos alumnos?

Los grados bilingües pueden suponer un punto a favor para traer gente del extranjero, al igual que el fomento de las relaciones para el estudio del español, que es un punto importante de conexión con América Latina y un atractivo para estudiantes de otros continentes. También hemos de hacer más atractivos los másteres, que es donde perdemos alumnos, para tratar de involucrar a prácticamente todos los estudiantes de grado en algún máster, que no lo están.

¿Cree que el plan Bolonia ha supuesto una mejora del sistema?

En ciertos aspectos, sí, como pueden ser la atención al alumno, el seguimiento, el control de calidad de las titulaciones, etc. Creo que, realmente, hemos mejorado en métodos de enseñanza y, sobre todo, en organización, porque se está más pendiente del alumno. Lo que hemos perdido con Bolonia es una cierta flexibilidad, ya que todas las actividades están regladas y eso es algo tremendamente rígido en lo que habría que trabajar para flexibilizarlo. Esos cambios que ha traído Bolonia afectan también a un determinado grupo de docentes de una edad relativamente alta que ya no se adaptan con tanta facilidad a ellos.

Respecto al 3+2, en su programa señala que defenderán una moratoria para que no se implante hasta el próximo curso, y que después intentarán extenderla más allá. ¿Esto significa que apuestan por un cambio al 3+2 a medio o largo plazo o que tratarán, a través de la CRUE, de que este modelo no se adopte?

Lo que vamos a defender es que no se tomen decisiones a corto plazo y que se deje pasar algo de tiempo con este plan de 4+1 para así poder evaluarlo sin precipitaciones. Y una vez vistos con calma los resultados de este modelo, tomar la decisión de seguir con él o de cambiar a otro.

“Hay que garantizar las condiciones básicas de habitabilidad. No puede haber frío en la universidad”

Los estudiantes y trabajadores de la universidad pasan frío en invierno, debido a que el anterior rector decidió apagar la calefacción durante varias horas al día como medida de ahorro energético. ¿Se piensa cambiar esta situación?

Lo que tenemos claro es que las condiciones ambientales de la universidad deben estar garantizadas. Por lo tanto, nuestro objetivo es que nos adaptemos a las necesidades de cada uno de los centros y no hagamos una planificación tan general. Hay algunos edificios que, debido a su localización, pueden requerir una calefacción continua y, en cambio, en otros, quizá podamos hacer un control ambiental más directo a través de sistemas termostáticos. Una de las promesas de nuestro programa y que hicimos durante la campaña fue precisamente eso, que hay que garantizar las condiciones básicas de habitabilidad y, por lo tanto, no puede haber frío.

¿De qué manera se va a articular una mayor participación del alumnado?

Ya lo estamos haciendo. Hemos dinamizado el Consejo de Gobierno, que es una de las cosas de las que estoy satisfecho, de manera que se opine libremente y se hable mucho más. El representante de estudiantes fue elegido por el Consejo de Estudiantes por métodos democráticos, al igual que ocurrió con el PAS, y estamos poniendo en marcha todas las medidas al respecto que llevábamos en el programa. Vamos a tener una mesa de interlocución con los estudiantes, al igual que tenemos con el PAS y con el PDI (Personal Docente e Investigador), y los estudiantes tendrán además un representante en contacto continuo con el Vicerrectorado de Estudiantes para que estén al día en todo momento de las cuestiones que les afectan. También vamos a dinamizar el Claustro y dar cabida a las iniciativas de los estudiantes, que podrán, por otro lado, remitir en cualquier momento al rectorado dos puntos para que sean incluidos en el Consejo de Gobierno. Esperemos que los estudiantes sean responsables, que no dudo que lo son, porque tener más capacidad de decisión significa más responsabilidad.

Su programa recoge el compromiso de elaborar un reglamento de paro académico. ¿Se debe a que ha habido una demanda clara por parte de los estudiantes?

Teníamos la idea de llevarlo a cabo, pero también es una reivindicación que nos han hecho llegar los alumnos, sí, una reivindicación que tiene que ver con su menor capacidad de presión con respecto a los trabajadores. Queremos, en primer lugar, que los estudiantes tengan reconocido este derecho y, en segundo lugar, que esté regulado de tal forma que el ejercicio del paro académico no les suponga un perjuicio superior al que pudiera suponer una ausencia por enfermedad, exámenes incluidos.

¿Por qué no se dan a conocer los nombres de los miembros del equipo de cada candidato a rector antes de las elecciones, para que esto también juegue un papel a la hora de decidir el voto?

Ya hay universidades que lo hacen, como la de Cantabria. Tiene ventajas e inconvenientes. Una ventaja es que los electores conocen no sólo al candidato a rector al que pueden votar, sino también a su equipo. El inconveniente, que la capacidad del rector de hacer remodelaciones en éste sería menor. Además, ¿dónde fijaríamos el límite?; ¿se darían a conocer los nombres de los candidatos a vicerrectores sólamente, o también los de los directores de área? No estoy seguro de qué sistema es mejor, pero, personalmente, estaría a favor de que se presentara el candidato a rector y su posible equipo de vicerrectores.

“Gotor es, quizá, una persona más encerrada entre los muros de la universidad”

Usted formó parte del equipo de Vicente Gotor, el anterior rector, durante su primer mandato. Que no formara parte del mismo en el siguiente mandato, ¿tuvo que ver con que no estaba de acuerdo con la gestión llevada a cabo?

Gotor y yo no tuvimos grandes discrepancias hasta que, en un momento determinado, él decidió prescindir de mí como vicerrector de Investigación y, a día de hoy, no tenemos ninguna discrepancia importante, ni personal ni profesional. Lo que ocurre es que, en algunas cosas, tenemos visiones diferentes de la universidad. Yo estoy por una universidad un poco más abierta a la sociedad, más inversora y más proactiva, y él es, quizá, una persona mucho más encerrada entre los propios muros de la universidad, aunque, tal vez soy yo el que está equivocado, quién sabe.

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