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Entrevista a Santiago García Granda, rector de la Universidad de Oviedo

“La prórroga presupuestaria del Principado nos impide hacer grandes proyectos”

“Bolonia ha mejorado la organización, pero hemos perdido en flexibilidad”

Santiago García-Granda 2Santiago García Granda, en su despacho del rectorado

Santiago García Granda llegó al cargo hace menos de dos meses tras una campaña abanderada por un mensaje de transparencia, y así parece que quiere que se perciba su gestión, que ya ha incorporado medidas de mayor participación del alumnado en las decisiones del rectorado. El actual equipo de gobierno tiene ante sí un escenario en el que la revitalización del Campus de Mieres, atraer nuevos alumnos, el ‘3+2’ y la mejora de las condiciones laborales de parte del profesorado serán cuestiones centrales en los próximos años. Un escenario, no olvidemos, condicionado por la prórrogra presupuestaria del Principado.

¿En qué medida afecta a la Universidad el estado actual de prórroga presupuestaria del Principado?

Le afecta bastante. La suerte que tenemos es que gozamos de un plan de financiación de la Universidad hasta 2018, que asegura que los sueldos del personal de la universidad y los cambios que haya por complementos salariales relacionados con aumento del número de sexenios o cuestiones de ese tipo, está recogido en el convenio, por lo que no tenemos problemas en ese aspecto, es decir, con la financiación de nuestra plantilla. Donde tenemos problemas es en la financiación de los contratos temporales, las personas contratadas en los proyectos de investigación, los becarios…, para lo que tenemos que obtener fondos de proyectos u otras fuentes. La prórroga presupuestaria lo que produce es que no podamos tener grandes proyectos o cambiar las partidas presupuestarias, y se ve muy limitado el apartado de inversiones.

¿Tiene algún margen de maniobra la Universidad en el establecimiento o en la aplicación de las tasas?

Los límites máximos y mínimos los fija el Estado y finalmente la autonomía es la que fija los precios. Desde la Universidad lo que podemos hacer es hablar con el Gobierno regional, normalmente con la Dirección General de Universidades, y podemos hacer una propuesta. Normalmente, de esa negociación obtenemos una respuesta positiva. Y en este caso, para este año se han congelado los precios de primera matrícula,  y hemos aumentado el número de plazos de pago de 3 a 4. Tenemos poco margen, porque hasta que no se hagan unos nuevos presupuestos es complicado, y queremos aumentar hasta un número más amplio de plazos de pago.

Se ha referido en alguna ocasión al objetivo de igualar la remuneración para quienes desempeñen labores de igual capacidad. ¿Se encuadran aquí también los becarios investigadores que reciben cantidades distintas en función de la beca de la que disfrutan?

Eso está pensado más para el PAS (Personal de Administración y Servicios). En el caso de las becas lo que intentamos es que las del Principado sean cada vez más similares a las becas nacionales. Ahora estamos tratando de paliar el problema de las estancias temporales para investigadores en otros grupos de investigación, para las que no se reservó presupuesto, y estamos intentando cubrirlo desde la Universidad con algún presupuesto que tenemos para ayudar a los becarios a que cumplan un periodo de estancia fuera de su laboratorio.

Las becas para estudiantes de doctorado de la Universidad de Oviedo tienen una asignación económica muy baja, de menos de 800 euros mensuales. ¿Hay alguna posibilidad de incrementar esa cuantía?

El problema que tenemos es que la capacidad de la Universidad de Oviedo ahora mismo es limitada y queremos cubrir todas las áreas, para lo que necesitamos que haya un número mayor de becas y, al aumentar el número de becas con los mismos fondos, es inevitable que se vea reducida la asignación.

“El Campus de Mieres ha de tener una discriminación positiva”

¿Cómo cree que afecta el cierre del Centro de Soft Computing a la región?

El cierre del Soft Computing fue una pérdida, claro está. Era un centro de referencia que contaba con profesores muy relevantes, pero esos centros conllevan altas inversiones y, si éstas no se llevan a cabo, difícilmente pueden mantenerse. Es cierto que la puesta en marcha de centros tecnológicos, aprovechar el Vivero de Empresas u organizar congresos en la zona serían acciones muy positivas, pero lo que nosotros pretendemos hacer en el Campus de Mieres es potenciarlo, sobre todo, con alumnos y profesores. Lo que buscamos es mejorar las facilidades de los alumnos para acudir a Mieres y potenciar el atractivo del Campus, algo que se logra a través de la dotación de condiciones mejores de las que existen en Oviedo, es decir, que haya más becas y que las matrículas sean más baratas. Ahora, con el máster de Caminos que se acaba de aprobar para el próximo curso, la titulación de Ingeniería Civil será más atractiva y, además, el máster podría recibir alumnos de otras especialidades de ingeniería. Y eso debe combinarse con que la residencia de estudiantes tenga becas o plazas que sean ofertadas a los alumnos que cursen las titulaciones del campus. En definitiva, que el Campus de Mieres se cuide mediante una discriminación positiva. Y también es muy importante fijar a los profesores en Mieres, es decir, que tengan allí su centro de trabajo, el sitio donde llevan a cabo su actividad.

Se acaba de conocer la implantación del Máster en Ingeniería de Caminos, Canales y Puertos en el Campus de Mieres, como ha mencionado. Esto, entre otras cosas, ayudará a aumentar el nivel de ocupación de la residencia de ese campus, que es algo que se venía reclamando.

Así es, pero, principalmente, lo que va a ayudar a revitalizar la residencia es que hagamos una oferta que brinde facilidades para conseguir plaza en ella a quienes cursen una titulación en el campus, de manera que los estudiantes cuenten con ayudas que les atraigan a Mieres, como pueden ser becas de residencia o de matrícula. Y también se pueden aprovechar las instalaciones deportivas como atractivo, a través del establecimiento en Mieres de equipos federados, aunando así la oferta educativa con la deportiva, lo que supone un plus para aquellos estudiantes que estén interesados no solo en cursar una titulación, sino también en practicar algún deporte.

¿Hay algún proyecto en mente al respecto?

La Universidad de Oviedo ya colabora con asociaciones deportivas en Gijón, como es el caso del rugby, por ejemplo, y lo que se pretende es hacer algo parecido con las que están presentes en Mieres, además de con el Ayuntamiento, a quien le puede venir muy bien colaborar con nosotros, debido a que están faltos de instalaciones deportivas.

El anterior rector había llegado a un acuerdo con el Ayuntamiento de Mieres para ceder la gestión de las instalaciones deportivas, pero usted ha apostado por mantenerlas.

Yo creo que la universidad no debe ceder nada, salvo que haya una oferta irrechazable. Creo que la universidad no está para ceder sus instalaciones, sino para ofrecerlas y que puedan ser aprovechadas.

¿Qué medidas propone para mejorar el transporte universitario y acercar el campus de Mieres?

Todo pasa por que tengamos un apoyo claro por parte del Consorcio de Transportes del Principado. Me consta que los ayuntamientos ya están haciendo esfuerzos en este sentido y se ha abaratado mucho el transporte desde prácticamente cualquier concejo hasta Mieres. En cambio, desde Avilés no hay un transporte fácil, eso está pendiente de ser mejorado. Desde la Universidad la idea es, por un lado, subvencionar, quizá en parte, el desplazamiento de los alumnos para que no les suponga una carga ir a Mieres, y por otro lado, poner en marcha, si fuera posible, algún tipo de lanzadera o servicio similar que conecte los distintos campus de la Universidad.

“Una de las posibles salidas en Mieres es una escuela de doctorado”

Además de la implantación del Máster en Ingeniería de Caminos, ¿prevé alguna nueva titulación, nuevos grupos de investigación, programas de doctorado… para potenciar el campus de Mieres?

Yo siempre dije que una de las posibles salidas en Mieres es una escuela de doctorado. Podría asentarse en el edificio de investigación y especializarse en temas relacionados con Medio Ambiente, Ordenación del Territorio, recuperación de espacios industriales, etc., y llevar a una especialización del campus que supusiera un polo de atracción para estudiantes y profesores.

¿Hay planes de aprovechamiento de las instalaciones del viejo HUCA para alguna actividad?

Eso lo veo como un proyecto a largo plazo. Tenemos que trazar unos planes de futuro para que la universidad se reagrupe en las inmediaciones de El Cristo, pero es un plan al que le falta mucho para cristalizar. No está evaluado el coste que supondría y la situación inmobiliaria ahora mismo no es estable, por lo que es más prudente esperar a que ésta mejore para poder obtener una mayor rentabilidad por desprendernos de activos inmobiliarios que tenemos dispersos por la ciudad; algunos de ellos, muy valiosos.

¿En Avilés se va a apostar por mantener la enseña de la Extensión Universitaria o hay intención de incorporar alguna actividad más?

Lo que yo querría es tener un plan de actuación de la Universidad en la zona. Hablamos de las instalaciones que tiene Arcelor en La Granda, de la Manzana del Acero en el PEPA, de las inmediaciones del Niemeyer o de las Colonias de Salinas. La idea sería unificar toda esa actividad, no solo mediante la Extensión Universitaria, sino también a través de colaboración con las empresas y organización de cursos y seminarios en las instalaciones que tenemos, entre otras actuaciones.

“Apoyamos la normalización de la llingua y, si así se decide, que lleguemos a la cooficialidad”

Usted ha hablado sobre la creación de una Oficina de Normalización Lingüística y de elevar el estatus del Minor de Asturiano a Mención. ¿Existe o se prevé algún proyecto de colaboración con la Academia de la Llingua para conseguir la normalización del asturiano o la divulgación de la cultura asturiana?

Estamos en franca sintonía con Ana Cano (presidenta de la Academia de la Lingua), con Xosé Antón Riaño (vicepresidente) y con otros académicos. Ya hemos creado esa oficina, a coste cero, y la iremos potenciando siempre con personas voluntarias, puesto que no queremos hacer de ella algo gravoso para la Universidad, ya que no todo el mundo está en sintonía.  Pero yo creo que es un bien cultural que tenemos que potenciar. De hecho, hay muchas personas de dentro y fuera de la universidad que están comprometidas con el uso y el desarrollo del asturiano y todo lo que tiene que ver con la cultura asturiana. Nuestra intención es servir los cauces necesarios para que la gente se pueda expresar en asturiano en su labor universitaria, y se pueda dirigir a la universidad en asturiano y ser contestado de la misma forma. Y eso lo queremos integrar en la imagen trilingüe que pretendemos que tenga la institución (asturiano, castellano e inglés). Lo que hemos dicho siempre desde este equipo es que apoyamos la normalización, que se reconozca la labor de los profesionales de la llingua y que, al final, si así se decide, lleguemos a la cooficialidad.

En su programa llevaba como compromiso la mejora de las condiciones laborales del profesorado y la reducción de las trabas burocráticas para los investigadores. ¿En qué se traduce?

Todo eso va a llevar tiempo ponerlo en marcha. En cuanto a la mejora de las condiciones laborales, los contratos de profesores asociados, que están ocupados por personas que no son profesionales de reconocida valía, sino que son gente que está empezando y que acuden a ese modo de contratación precaria porque es el único que tienen, los estamos sustituyendo por ayudantes y ayudantes doctores. Y en lo que respecta a la reducción de burocracia, será posible gracias a un servicio de informática integrado, que se va a encargar de desarrollar todos los nuevos procesos basados, sobre todo, en aplicaciones electrónicas, pero es algo que va a llevar tiempo, ya que acabamos de empezar y todavía estamos organizando el organigrama del equipo rectoral.

Al inicio del curso 2014-2015 la Universidad de Oviedo contaba con un 33% menos de estudiantes que diez años atrás, siendo la universidad española con más pérdida de estudiantes en ese período. ¿Qué se plantea desde el rectorado para atraer a nuevos alumnos?

Los grados bilingües pueden suponer un punto a favor para traer gente del extranjero, al igual que el fomento de las relaciones para el estudio del español, que es un punto importante de conexión con América Latina y un atractivo para estudiantes de otros continentes. También hemos de hacer más atractivos los másteres, que es donde perdemos alumnos, para tratar de involucrar a prácticamente todos los estudiantes de grado en algún máster, que no lo están.

¿Cree que el plan Bolonia ha supuesto una mejora del sistema?

En ciertos aspectos, sí, como pueden ser la atención al alumno, el seguimiento, el control de calidad de las titulaciones, etc. Creo que, realmente, hemos mejorado en métodos de enseñanza y, sobre todo, en organización, porque se está más pendiente del alumno. Lo que hemos perdido con Bolonia es una cierta flexibilidad, ya que todas las actividades están regladas y eso es algo tremendamente rígido en lo que habría que trabajar para flexibilizarlo. Esos cambios que ha traído Bolonia afectan también a un determinado grupo de docentes de una edad relativamente alta que ya no se adaptan con tanta facilidad a ellos.

Respecto al 3+2, en su programa señala que defenderán una moratoria para que no se implante hasta el próximo curso, y que después intentarán extenderla más allá. ¿Esto significa que apuestan por un cambio al 3+2 a medio o largo plazo o que tratarán, a través de la CRUE, de que este modelo no se adopte?

Lo que vamos a defender es que no se tomen decisiones a corto plazo y que se deje pasar algo de tiempo con este plan de 4+1 para así poder evaluarlo sin precipitaciones. Y una vez vistos con calma los resultados de este modelo, tomar la decisión de seguir con él o de cambiar a otro.

“Hay que garantizar las condiciones básicas de habitabilidad. No puede haber frío en la universidad”

Los estudiantes y trabajadores de la universidad pasan frío en invierno, debido a que el anterior rector decidió apagar la calefacción durante varias horas al día como medida de ahorro energético. ¿Se piensa cambiar esta situación?

Lo que tenemos claro es que las condiciones ambientales de la universidad deben estar garantizadas. Por lo tanto, nuestro objetivo es que nos adaptemos a las necesidades de cada uno de los centros y no hagamos una planificación tan general. Hay algunos edificios que, debido a su localización, pueden requerir una calefacción continua y, en cambio, en otros, quizá podamos hacer un control ambiental más directo a través de sistemas termostáticos. Una de las promesas de nuestro programa y que hicimos durante la campaña fue precisamente eso, que hay que garantizar las condiciones básicas de habitabilidad y, por lo tanto, no puede haber frío.

¿De qué manera se va a articular una mayor participación del alumnado?

Ya lo estamos haciendo. Hemos dinamizado el Consejo de Gobierno, que es una de las cosas de las que estoy satisfecho, de manera que se opine libremente y se hable mucho más. El representante de estudiantes fue elegido por el Consejo de Estudiantes por métodos democráticos, al igual que ocurrió con el PAS, y estamos poniendo en marcha todas las medidas al respecto que llevábamos en el programa. Vamos a tener una mesa de interlocución con los estudiantes, al igual que tenemos con el PAS y con el PDI (Personal Docente e Investigador), y los estudiantes tendrán además un representante en contacto continuo con el Vicerrectorado de Estudiantes para que estén al día en todo momento de las cuestiones que les afectan. También vamos a dinamizar el Claustro y dar cabida a las iniciativas de los estudiantes, que podrán, por otro lado, remitir en cualquier momento al rectorado dos puntos para que sean incluidos en el Consejo de Gobierno. Esperemos que los estudiantes sean responsables, que no dudo que lo son, porque tener más capacidad de decisión significa más responsabilidad.

Su programa recoge el compromiso de elaborar un reglamento de paro académico. ¿Se debe a que ha habido una demanda clara por parte de los estudiantes?

Teníamos la idea de llevarlo a cabo, pero también es una reivindicación que nos han hecho llegar los alumnos, sí, una reivindicación que tiene que ver con su menor capacidad de presión con respecto a los trabajadores. Queremos, en primer lugar, que los estudiantes tengan reconocido este derecho y, en segundo lugar, que esté regulado de tal forma que el ejercicio del paro académico no les suponga un perjuicio superior al que pudiera suponer una ausencia por enfermedad, exámenes incluidos.

¿Por qué no se dan a conocer los nombres de los miembros del equipo de cada candidato a rector antes de las elecciones, para que esto también juegue un papel a la hora de decidir el voto?

Ya hay universidades que lo hacen, como la de Cantabria. Tiene ventajas e inconvenientes. Una ventaja es que los electores conocen no sólo al candidato a rector al que pueden votar, sino también a su equipo. El inconveniente, que la capacidad del rector de hacer remodelaciones en éste sería menor. Además, ¿dónde fijaríamos el límite?; ¿se darían a conocer los nombres de los candidatos a vicerrectores sólamente, o también los de los directores de área? No estoy seguro de qué sistema es mejor, pero, personalmente, estaría a favor de que se presentara el candidato a rector y su posible equipo de vicerrectores.

“Gotor es, quizá, una persona más encerrada entre los muros de la universidad”

Usted formó parte del equipo de Vicente Gotor, el anterior rector, durante su primer mandato. Que no formara parte del mismo en el siguiente mandato, ¿tuvo que ver con que no estaba de acuerdo con la gestión llevada a cabo?

Gotor y yo no tuvimos grandes discrepancias hasta que, en un momento determinado, él decidió prescindir de mí como vicerrector de Investigación y, a día de hoy, no tenemos ninguna discrepancia importante, ni personal ni profesional. Lo que ocurre es que, en algunas cosas, tenemos visiones diferentes de la universidad. Yo estoy por una universidad un poco más abierta a la sociedad, más inversora y más proactiva, y él es, quizá, una persona mucho más encerrada entre los propios muros de la universidad, aunque, tal vez soy yo el que está equivocado, quién sabe.

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Entrevista a Luis Arias Argüelles-Meres

“La palabra ‘república’ sigue proscrita a día de hoy”

“La Segunda República fue la oportunidad perdida de nuestra historia contemporánea”

Luis Arias Argüelles-Meres

De camino a Oviedo, mientras repaso las preguntas de la entrevista en el tren, me llega un mensaje de Luis Arias (Láneo, Asturias, 1957) preguntándome si podemos quedar media hora más tarde. De lo oportuno de retrasar la cita soy consciente al llegar a la calle Uría, que sigue cortada tras el trágico incendio de la semana pasada, lo que me obliga a dar un rodeo. Está terminando un artículo, uno de esos en los que desgrana con prosa literaria el escenario político asturiano y nacional en el diario El Comercio, o quizá uno de en los que afloran sus recuerdos de la capital asturiana, a la que se trasladó siendo niño, o quizá es un análisis de su querido Real Oviedo, el único elemento del planeta fútbol al que presta atención. Las columnas de este “profesor que escribe o escritor que da clases” –así reza su perfil de Twitter–, encabezadas por citas de múltiples personajes literarios, no ocultan el carácter republicano que define, entre otras cosas, el pensamiento y la personalidad de este escritor y profesor de lengua y literatura, hijo de maestro republicano. Algunas de sus obras son Azaña o el sueño de la razón, La España descabezada, Último tren a Cuba, Ortega y Asturias, o Parte de posguerra.

Junto al Campo de San Francisco, cerca de la estatua de Woody Allen, un café y un purito visten las respuestas de Arias, mientras, tras cada chupada, el humo duerme el bullicio del gentío en la terraza.

Gregorio Morán acaba de presentar una reedición de El precio de la Transición, y usted charló con él en el acto que tuvo lugar en Oviedo. ¿Cree que si la izquierda no hubiera aceptado la Transición como una victoria colectiva hubiera sido posible una distinta o, al menos, una con una imagen mucho menos idílica?

Podría aceptarse como irremediable esa situación al principio, porque el ejército y los poderes económicos del franquismo seguían ahí, y hacer una revolución no era fácil, entre otras cosas, porque la mayor parte de la sociedad no estaba por ello. Pero eso cambia en el 82, con una mayoría absoluta irrepetible del PSOE, que fue la gran ocasión de llevar a cabo un proyecto de España consecuente con las reivindicaciones históricas de la izquierda. Sin embargo, fue la época del enriquecimiento rápido, de las corrupciones galopantes y de legislaciones hechas para que la mal llamada clase política tuviese privilegios, por lo que se malogró de una forma imperdonable esa oportunidad.

Se viene hablando en los últimos tiempos de una refundación o, incluso, una posible desaparición de Izquierda Unida, y algunos sitúan al PCE y a Alberto Garzón como responsables de la desaparición de sus siglas. ¿Cómo ve el presente de IU?

“La hora de Izquierda Unida pasó”

Yo creo que la hora de IU pasó, y lo creo porque, claro, dirigirse al votante diciendo que se está contra del sistema y que se quiere otro tipo de sociedad y otra manera de hacer política y, luego, a la hora de la verdad, ser la muleta del PSOE para que todo siga igual… Si ustedes no quieren el sistema soviético ni el capitalismo, ¿qué alternativa real proponen? ¿Qué quieren, banca pública o privada?, ¿compañías eléctricas públicas o privadas?, ¿enseñanza pública sin religión y poner fin a la concertada o no?, ¿subvenciones a los partidos y a los sindicatos o no?, ¿privilegios a la mal llamada clase política que hasta ahora aceptaron siempre o no?… Se necesitaría un discurso muy articulado y un programa muy concreto que, a día de hoy, no tienen. Y es que no pueden ser ni un partido comunista ortodoxo si quieren tener alguna baza electoral, ni una segunda marca del PSOE. Entonces, en esa tesitura tienen muy difícil salida, y Podemos la tiene porque rompe, su discurso, al menos, con la política del PSOE y lo que trae son proyectos que, pueden creerse o no, pero, son mucho más concretos.

En cuanto a Garzón, ha transcurrido poco tiempo desde que está en primera línea de la política, pero, me da la impresión de que, desde luego, no tiene ni el carisma ni la capacidad de convencimiento que podía tener Anguita o puede tener Pablo Iglesias -sea o no pose–, como para hacer resurgir a IU y que Podemos sea algo transitorio.

Hemos visto cómo allí donde triunfó la revolución, al final, ésta acabó traicionándose a sí misma. ¿Por qué nunca fue posible otro final?

Habría que analizar cada caso por separado. Por ejemplo, Cuba, que acabó siendo una dictadura, si no hubiera habido tanta presión por parte de Estados Unidos, probablemente, no habría sido así. En el caso de la URSS hay que tener en cuenta que el marxismo fue como una religión en el siglo XX. Existía una lucha de clases centenaria y la gente se dio cuenta de que las condiciones de vida del capitalismo eran míseras e injustas. Entonces, no se pensó que se pudiera pactar, sino que había que acabar con aquello, y de ahí surge un régimen totalitario que luego causó un dolor tremendo. Distinta cosa es el pensamiento marxista en la teoría. También fracasó, por otra parte, y de eso no se habla, Estados Unidos. Es decir, el sueño americano era otra cosa muy distinta de lo que es ahora, como se puede leer en Tocqueville (La democracia en América). Hay que tener muy en cuenta que todas las utopías, desde el Renacimiento en adelante, se situaron en América, por ser el mundo nuevo. De hecho, la palabra utopía proviene de la obra de Tomás Moro (Utopía), que la sitúa físicamente en Cuba. Y claro, el modo en que se malogró el sueño americano y el cachondeo que nosotros dejamos en la mayor parte de los países que colonizamos, fue tremendo.

Por un lado, cada revolución fracasa por razones distintas y, por otro, está la condición humana, esa tendencia a acomodarse, a dejarse corromper por el poder, aunque no siempre sea así. De todas maneras, por fortuna, también hay países donde no hubo revoluciones y que estuvieron siempre a la vanguardia, como son los países nórdicos, donde la calidad de vida siempre fue la mayor del mundo.

El fracaso de España

Pérez Reverte suele referirse a dos momentos históricos en los que España perdió la oportunidad de ser otra cosa, el Concilio de Trento, cuando decidimos seguir abrazados a un Dios oscuro, y la Guerra de la Independencia, que la ganamos, pero a costa de renunciar a la Ilustración y retornar al absolutismo.

Y debería referirse también a la Segunda República –señala Arias, adelantándose a mi pregunta–.

Precisamente, eso es lo que le iba a preguntar. ¿No cree que el fracaso de la Segunda República puede considerarse la tercera gran oportunidad perdida?

Hay un tópico perverso en este tema; la frase que acaba de mencionar. La pregunta es: ¿Fracasó la República o fracasó España? Porque frente a aquel proyecto de modernidad y de acabar con la miseria y la explotación, y no solamente desde un punto de vista marxista, sino incluso burgués y humanista, había más de media España en contra. Además, es el momento histórico del auge de los fascismos, que hicieron todo lo posible por evitar que la Segunda República triunfase. Fue el fracaso de España como nación, y lo fue en el sentido de dejar de ser una sociedad atrasada y rancia con respecto al mundo occidental, así que sí, fue la oportunidad malograda de nuestra historia contemporánea.

Le miento a la Iglesia. ¿Qué opina del papa? ¿Cree que de verdad representa una realidad nueva en la Iglesia, o sólo un mensaje más agradable con la misma esencia?

“No necesito al papa como argumento de autoridad”

Lo primero que tengo que decir es que me llama mucho la atención que desde el sector laico, al que yo pertenezco, se le conceda tanta importancia a los mensajes de la Iglesia. Para condenar una injusticia social yo no necesito al papa como argumento de autoridad, y hay mucha gente de lo que se llama izquierda que parece que lo necesita. Y por otro lado -no pretendo ser original, pero digo lo que pienso- a mí este papa me atrae mucho literariamente, porque me parece peronista, como buen argentino (entre risas). Yo creo que tiene mensajes muy llamativos, pero, digamos que pongo en duda, tampoco afirmo lo contrario, que detrás de lo que dice haya una voluntad grande. Y sobre todo, creo que aunque así fuera, perdería la batalla, porque hay sectores en la Iglesia demasiado poderosos como para dejar que ésta se convierta en otra cosa. Desde luego, yo no esperaría que la Iglesia cambiase el mundo; por lo menos, para bien.

No puedo dejar de preguntarle por la noticia del momento, los papeles de Panamá y, más concretamente, por el caso del ministro Soria. No sólo no ha dimitido aún, sino que ha mentido en sus explicaciones, contradiciéndose constantemente, contando con el apoyo de su partido y del Gobierno. ¿Esta situación sería posible en otro país de nuestro entorno?

No con esta permisividad. De todas formas, la importancia de los papeles de Panamá es que estamos recibiendo tal bombardeo continuo de casos de corrupción que esto va a adelantar los tiempos y va a hacer que estalle antes.

“Los jóvenes son los que van a cambiar este país”

En Islandia, hace pocos días, un caso similar provocó una contundente reacción ciudadana y la dimisión del primer ministro. ¿Por qué aquí no se responde igual?

La sociedad española es una sociedad narcotizada. A partir de cierta edad existe una mayoría de gente, aunque cada vez menos, instalada en la sociedad del bienestar. Pero los jóvenes, que se encuentran sin sitio, que se ven forzados a marcharse, van a ser los que van a cambiar este país. Por otro lado, hay un factor nocivo y corrupto, aunque no sea robar dinero, en esa imposibilidad de los jóvenes de progresar, y es que, en este país, el principal mérito sea poseer el carné de un partido. Y si eso no cambia nos vamos al carajo.

Su primer libro, Azaña o el sueño de la razón, es un ejercicio de rescate de la memoria, según usted mismo ha dicho. Hoy, al mirar al Parlamento, reconocemos, en buena medida, un escenario de retóricas vulgares al servicio de una concepción mediocre y puramente electoralista del discurso. ¿Cuánto cree que hay de este empeño nuestro en olvidar, en renunciar a la memoria, en la eficacia de esa concepción?

“Se ha perdido el poder de la palabra”

Hay un detalle que lo explica muy bien, un hecho histórico, y es que el partido de Azaña sufragaba los gastos electorales cobrando entrada por acudir a los mítines, y batió el récord de asistencia. ¿Quién paga ahora por escuchar a Pepiño (José Blanco) o a Rajoy? Eso lo dice todo. El poder de la palabra se perdió, porque hay muy malos oradores y porque todo es una farsa. E incido en la memoria en un detalle; en esos libros que recopilan frases de personajes históricos hay una cita de Azaña que es: “La libertad no hace felices a los hombres, los hace, simplemente, hombres”, cuando lo que realmente dijo fue ‘república’, no ‘libertad’. Hasta en eso la palabra ‘república’ sigue proscrita a día de hoy.

Somos iguales porque somos conscientes

Con todo este pollo mediático que se ha montado en torno a Alejandro Sanz y el supuesto maltrato que detuvo, yo me pregunto: ¿Detuvo Alejandro Sanz una manifestación de verdadero maltrato machista?

En las imágenes de los medios no se aprecia la naturaleza del incidente, por lo que ¿qué hace a éstos tildar sin género de dudas de maltrato machista lo sucedido? Por la misma razón, por no contar con imágenes -al menos yo no las he visto- no se puede afirmar categóricamente que no lo hubiera. Los medios hablan de zarandeo, lo que, sin imágenes que muestren cómo se produjo, dista mucho de constituir maltrato machista. Los juicios categóricos y simplistas de los hechos son muy amados por los medios de comunicación, más cuando se relacionan con asuntos con gancho, cuando hay un titular impactante asomando la patita sensacionalista.

Dicho esto, y al paso de lo que he leído en la plataforma DRY Asturies, que habla de que la actitud del cantante responde a un “sexismo benevolente” por “proteger a la mujer desde la idea de que es débil e inferior”, tengo que añadir que sí, la mujer es débil, físicamente hablando y en comparación con el hombre; precisamente ahí radica la posibilidad de la existencia del maltrato machista. Es una mera cuestión biológica, pues es el hombre quien posee mayor fuerza física, salvo excepciones y, por ello, es posible el maltrato físico hacia la mujer. No caigamos en la idiotizante concepción de igualdad que extiende la identificación entre hombres y mujeres a todos los ámbitos. La igualdad radica en el disfrute de derechos y cumplimiento de roles sociales, no en la definición misma de la condición biológica, o por este camino acabaremos dando a luz quienes portamos pene y serán las féminas quienes nos inseminen.

Voy a ser eso que está tan poco de moda, lo contrario a populista, incluso a popular; voy a ser antipático. Mujeres y hombres no somos iguales, y no lo somos desde el momento en el que el cromosoma Y hace su aparición. Nuestras diferencias son naturales, biológicas, sin embargo, como contrarresto de las diferencias físicas hemos desarrollado el sentido de la conciencia. No olvidemos que éste es lo que verdaderamente nos define y lo único que nos diferencia del resto del reino animal, donde también se aprecian comportamientos machistas -violaciones incluidas-, por el mero hecho de la superioridad física y el dominio de la voluntad en ausencia de la reflexión, de la conciencia.

Si la conciencia nos hace distintos de los demás animales, ¿en qué se traduce su existencia? A través de la conciencia nos reconocemos como individuos y somos capaces de establecer criterios racionales o reglas en la dinámica de las relaciones humanas, en sustitución del instinto. Ahí surgen las leyes y las garantías universales, independientemente de las condiciones raciales, religiosas o sexuales. Todos somos iguales en tanto todos somos merecedores del acceso a los mismos derechos y del amparo de éstos, pero a nadie se le ocurrirá afirmar que el color oscuro de la piel de un africano es igual que el color claro de la de un europeo. Eso se llama diversidad, y es lo que nos diferencia, manteniendo la igualdad jurídica -si la Declaración Universal de Derechos Humanos se respetara, claro está-. De igual modo, las diferencias entre hombres y mujeres alimentan esa diversidad, sin que ello tenga que aparejar discriminación ni machismo que, si sigue existiendo, no es sino el resultado de siglos de cultura patriarcal traidora del sentido de la conciencia, y del imperio de la ignorancia, que hace que muchos y muchas sean machistas sin que la conciencia, aborrecida, les permita reconocerse como tales.

A vueltas con la estupidez. Del integrismo musulmán y Occidente –o el postintegrismo cristiano-

EI

A nadie se le debería escapar que, hoy por hoy, el terrorismo islamista constituye una amenaza más que seria. A nosotros, sin embargo, a pesar de la globalización mediática, de la presencia constante en los medios de una u otra atrocidad en nombre de la Yihad, la distancia física que se interpone entre nuestras fronteras y las de los países más afectados por este fenómeno, nos proporciona una cierta sensación de tranquilidad.

A pesar incluso de haber presenciado como vecinos puerta con puerta la masacre de ‘Charlie Hebdo’, de tener al horror a menos de dos horas de avión, la seguridad se empeña en creerse dueña de nuestro sentir. A pesar de haber asistido hace una década a la mayor de las barbaries que ha sufrido nuestro país a manos de profetas del horror, ya sean reivindicadores de derechos de autodeterminación o ‘heraldos de Alá’, la distancia, esa indolente zorra que eleva al mundo occidental en atalayas sin vistas, alzadas sobre la niebla espesa que empieza allí donde nacen las otras sociedades, las otras realidades, integrantes todas ellas de la misma realidad, la de un mismo mundo, nos rocía de falsas premisas, nos cubre de ilusiones, nos vende la estúpida creencia de que un planeta dividido en dos es viable -necesario incluso-, de que las murallas que acotan nuestros valores son infranqueables y de que lo que fuera de ellas acontece no nos incumbe.

Pues resulta que, quienes se han empeñado en construir esas murallas, en levantar ciudades y países sobre los cimientos del occidentalismo, vienen hoy a decirnos que debemos mantener un ojo abierto por las noches, que la situación es grave y que requiere contundencia y consenso internacional. ¡Quién se atreve a contradecir tal discurso! Por supuesto que es grave, por supuesto que requiere una acción conjunta de las distintas naciones amenazadas. Lo que a uno le hincha las gónadas es que esa voluntad política nacida del miedo haya permanecido guarecida durante décadas bajo el tejado de los intereses económicos. Sólo hemos echado la vista a Oriente cuando nos llegaban de allí los aromas del oro negro, permitiendo y habilitando la instauración de dictaduras en aras de crear un tablero apto para nuestras jugadas.

Ahora asistimos a un espectáculo teatral digno de Valle Inclán, a un baile de pasos forzados de nuestros líderes mundiales que resultaría cómico si no fuera por la transcendencia de su trayectoria. Parece ser que a uno no le preocupa el incendio hasta que empieza a chamuscársele el culo, y entonces se erige en el jefe de bomberos y aparenta ser el mayor defensor de los bosques.

Pero tampoco puedo pasar de soslayo por esa grandilocuencia periodística sustentada en la valentía, en la encarnación descarnada y ciega de la libertad de expresión. ¡A quién se le ocurriría ponerle límites a la libertad de expresión! Toda sociedad libre que se precie no puede sino sacarle brillo a diario a este principio, pero ésa no es la cuestión. Como de costumbre, la voz cantante de los medios de comunicación se escapa de la profundización, que no es otra que, si bien todo demócrata entiende la libertad de expresión como un derecho omnímodo, el sentido común debe obrar por encima de cualquier derecho. Si yo sé que hacer humor con un determinado tema, por muy legítimo que sea, es entendido por una sarta de desequilibrados como un motivo para matar, quizá deba aguantarme las ganas y buscar otro de tantos y tantos focos de comedia como existen a nuestro alrededor. No se trata de ceder ante su chantaje, se trata, simplemente, de no provocar, subsidiariamente, más manifestaciones del horror.

Volvamos a la raíz del asunto. En esto, como en todo, hay lenguas de todos los colores. Y una de las más oídas es esa que defiende el pacifismo como condición sine qua non, la visión del mundo como un cuento de Disney y la pueril ingenuidad de que la mediación o la educación pueden ser instrumentos para dar soluciones a corto plazo. No, ésta no es la postura oficial de los gobiernos, desde luego, pero sí la de un conjunto de ‘sabios’, indudablemente formados y reputados que, en uso de su autoridad intelectual, vienen a decirnos que a un individuo dispuesto a acabar con su propia vida como quien se arranca un padrastro, se le puede disuadir o, incluso, reconvertir a la razón, a través de la integración y la construcción de una sociedad de valores. Perdonadme la expresión, pero, ¿se puede ser más estúpido? Quisiera ver a uno de estos iluminados explicándole los tratados de Sócrates, Aristóteles o Platón a un tío que le apunta con un fusil detrás de una mirada tan fría como decidida.

Si hemos llegado a esta situación, sí, es cierto, ha sido por no haber conseguido construir de manera universal un modelo de sociedad común en cuanto a valores y, por supuesto, por haber enarbolado, tantas y tantas veces, al dios de turno como bandera de nuestras causas. Porque, el ser humano, en esa necesidad de crearse un juez supremo digno hacedor de juicios sobre su conducta, ha llegado a atribuirle a ese juez la voluntad de matar, de someter a los demás, ya que, según dicen las santas escrituras o según le han contado que dicen, es así como Dios lo quiere. Y no osemos ni por un segundo olvidar a la tan nuestra como infame Santa Inquisición –aunque naciera en Francia–, la mayor de las decodificaciones aberrantes que han existido de cuantos libros sagrados se hayan escrito.

inquisición
Uno de los 
múltiples 
métodos
de tortura de la 
Inquisición

Y siendo éstas las causas del choque de civilizaciones, como digo, sólo un teoricista enfermizo trataría el problema –que requiere de una solución urgente– desde una torre de marfil. Porque la solución que el ahora necesita es la de fumigar esta plaga.

No se me ocurriría atribuirle a la fuerza la vitola de panacea, mucho menos en un contexto tan complejo como el que envuelve a las cirucunstancias de Daish, y que nos exigirá un esfuerzo a largo plazo, si bien en estos momentos, lo necesario, lo que toca, es enfrentar la amenaza que nos acecha.

No cabe esperanza sin dejar de ver en Siria un tablero de ajedrez y asumir el futuro de su pueblo como una responsabilidad inherente a todo demócrata. No cabe esperanza si olvidamos que sirias, hay en todos los continentes.

Vivimos en un país de gilipollas

Toro de la Vega

Después de todo el verano sin hacerlo, vuelvo a descargar mis cabreos sobre el teclado, y es que mañana se celebra ese gran espectáculo que nos comulga con nuestro pasado romano, el Toro de la Vega.

Resulta que se intentan construir debates televisivos entre defensores y detractores del evento, como si tal cosa fuese posible. Y no lo es porque sólo cabe debate entre dos posturas contrarias dentro de un marco cívico. Si abrimos la puerta a la participación en el debate social a la mugre homínida que cohabita con el resto de la sociedad, sólo podemos esperar esterilidad.

Pero claro, no nos quedan más bemoles, puesto que nuestra carta magna nos rasura a todos a la misma altura y nuestras leyes avalan este tipo de tradiciones, al menos por ahora. Entonces, ¿qué hacemos, si queremos ser tan correctos como para no transgredir los principios constitucionales, pero, a la vez, tan honestos como para no digerir semejante vikingada? Se me antoja que combinar ambas cosas es, en esta ocasión y en otras muchas, tarea inútil y, sobre todo, estúpida.

¿Cuántas cosas que son hoy legales, en pleno 2014, nos remueven las entrañas? Porque si estoy condenado a escuchar constantemente este absurdo como argumento probablemente desarrolle sordera crónica espontánea para sobrevivir.

Dando tumbos por la red me encuentro con un vídeo del año pasado con un debate de este calibre – el programa se llama Espacio Abierto, de Castilla y León TV, por si alguien quiere deleitarse –, donde se puede ver, en contra del Toro de la Vega, a una miembro de PACMA y otro de IU, enclavados inconscientemente en un terreno erróneo, frente a dos perfectos subnormales– tal y como la RAE entiende dicho término – a favor del festejo, uno de ellos, profesor de ética periodística – sí, no es una errata – el otro, el alcalde de Tordesillas.

Por pereza no voy a traeros aquí los argumentos esgrimidos por unos y otros, pero sobre todo, por resultarme ridículo. ¿Qué diálogo puede surgir de tal encuentro?

Éste es un país de gilipollas. Gilipollas quienes ven poesía en la barbarie y gilipollas quienes pretenden intercambiar impresiones con ellos. No seamos necios, la irracionalidad no se puede combatir con la razón, por razones más que obvias. Así que hasta que a los otros gilipollas, los que gobiernan, no se les antoje cambiar la legislación, tendremos que seguir tocando las narices a los primeros gilipollas. Me refiero a los del Toro de la Vega, por si alguno se pierde, porque aquí, lo que sobra, son gilipollas.

¿Qué votamos mañana? Cañetes, Valencianos y demás confusiones europeas

Imagen                               Parlamento Europeo                                                                                                         

Jornada de reflexión. Rompamos la tradición y llevemos a la praxis dicho concepto, tan asumido como desdeñado.

Bien pudiera haber huido de la campaña electoral antes de tiempo para hacer este ejercicio. No creo que a ningún candidato a eurodiputado le hubiera importunado más que las zambullidas precoces de sus partidos (no todos) en su impaciente recaudación de votos.

¿Por qué no se habla de Europa? ¿Por qué se esconde el candidato del principal partido de este país? ¿Por qué se basa una campaña electoral en el pueril e intelectualmente nimio ejercicio del ‘tú más’ o, en esta ocasión, en la sobreexplotación de un efluvio machista por parte de uno de los partidos? ¿De veras que no existe un planteamiento previo de propuestas serias e interesantes que apocope cualquier circunstancia acaecida en campaña, por muy ‘desafortunada’ que ésta sea? ¿Nos tenemos que rendir a la expectativa de que uno de los dos actores principales se introduzca en terreno pantanoso y el otro renuncie a toda estrategia previa (si es que la hubiera) y se apresure a ponerle la pierna encima, aún a riesgo de que en tal oportunismo resbale y acabe igualmente empantanado?

¿Es eso todo lo que hemos de esperar de una campaña electoral? Quizá no. No es menos imperante la ridícula y baldía colección de tópicos y frases manidas, completamente exentas de un atisbo de mensaje. Al leer en las redes sociales los llamamientos de los distintos aspirantes o colegas de partido, tal parece asistir a una campaña publicitaria de frases estúpidas, si bien no es menos acuciante esta verborrea de marketing barato en cada uno de sus mítines.

¿Dónde están las ideas? ¿Por qué se aplaca el euroescepticismo con oprobio y no con argumentos? Quizá el camino sea Europa, pero, ¿esta Europa? ¿Por qué no se le explica a los euroescépticos la razón de que el salario mínimo en Luxemburgo sea de 1.800 € y en Bulgaria de 155? ¿Dónde están los retóricos que se aventuren a dar cuenta del cosmopolitismo fiscal entre unos y otros países? ¿Y los filántropos europeístas que defiendan la desigual política de inmigración de los 28?

Se han cansado de repetirnos que éstas son las elecciones más decisivas al Parlamento Europeo en su historia, pero, ¿qué significa esto exactamente? Pues que ésta es la primera vez que el Parlamento Europeo, el que saldrá definido de las elecciones de mañana, escoge junto con el Consejo Europeo al presidente de la Comisión, el órgano ejecutivo de la Unión, es decir, el gobierno de Europa, para entendernos. Sin embargo, los distintos candidatos a presidir la Comisión no son elegidos de manera directa por la ciudadanía, sino por los grupos parlamentarios europeos, de entre los cuales, el Consejo, formado por los jefes de Gobierno y de Estado de los 28, propone a uno de ellos en función de los resultados electorales para que sea votado por el Parlamento, que en ningún caso puede nombrar, aunque sí vetar.

Entonces, ¿qué hay de verdaderamente democrático en este entramado institucional? Únicamente, la elección de los miembros del Parlamento Europeo, que se encuentra lejos de ser el principal actor en el organigrama de la Unión, por detrás del Consejo y de la Comisión, y aún más lejos de los gobiernos nacionales (principalmente Alemania), que son los verdaderos conductores de Europa.

¿Por qué coño les votas?

Cañete Valenciano

¿Por qué este país se empeña en darles crédito una vez tras otra a los violadores de la democracia?

¿Qué fuerza es la que empuja la papeleta del PP o PSOE al fondo de la urna?, ¿es tu falta de fe en otros partidos? Entonces, ¿qué te hace mantener la fe en los ‘grandes’? ¿Es tu entrega a la resignación de la derrota asumida de antemano de las pequeñas agrupaciones? ¿Crees que dándoles tu voto estás tirándolo a la basura y que es mejor impedir que gane el que consideras peor de los dos monstruos dándole tu firma al menos malo? O, por el contrario, ¿esa fuerza es tu convicción? Si es así, esta sociedad no tiene cura.

No se me ocurre una sola respuesta afirmativa que pueda ir acompañada de argumentos inteligentes. Sí, estoy diciendo justamente eso, esta sociedad es mayoritariamente no inteligente. Es decir, si los que leéis este texto sois aproximadamente una muestra media de la población, la media aritmética dice que no sois inteligentes. Y me atrevo a afirmar esto porque contribuís a la pervivencia del bipartidismo, ya sea con vuestro voto o con vuestra negativa a acudir a la cita electoral.

Porque ser políticamente correcto no debiera ser la premisa fundamental en el ejercicio periodístico, desde aquí (aunque muy pocos me lean), me planto. Renuncio a dirigir mis críticas de manera unidireccional hacia la casta política. Renuncio a agasajar a mi par, el ciudadano de a pie, sólo por serlo. Renuncio a otorgarle impunidad únicamente por no ser quien toma las decisiones políticas. Renuncio a obviar que esas decisiones cuentan con el aval de los millones de votos que las cimentan (o los votos ausentes que las permiten).

Tú, ciudadano de a pie, obrero, pequeño o gran empresario, privilegiado económico, humilde trabajador, sea cual sea tu condición, si el próximo domingo engrosas el casillero del PPSOE me estarás ofendiendo, a mí y a todos los que queremos que las cosas cambien.

Si no me equivoco, a más de uno no le gustará este artículo, lo que simplemente vendrá a reafirmarme en mi postura.

Rajoy, un incansable mochuelo en olivos ajenos

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“Por muy duras que puedan ser las discusiones en casa, nunca se pueden romper los lazos que nos unen”.

Esto es lo que nos dice nuestro Presidente hoy, Día Internacional de la Familia, en un vídeo colgado en la web de La Moncloa. Rajoy habla de un “plan integral de apoyo a la familia, que se presentará en la segunda mitad de este año”.

El documento no tiene desperdicio. Es verdaderamente ridículo escuchar el listado de tópicos referentes a la “institución” de la familia. Además, no puedo evitar sentir chirriar mis oídos con el uso de tal término para referirse al concepto de familia, como si fuera una instancia u organización regida por una estructura definida y unas normas de funcionamiento.

Si analizamos el vídeo desde un punto de vista comunicativo, tal parece estar viendo a un personaje en el que se funden nuestro entrañable rey don Juan Carlos y nuestro monseñor Rouco Varela para dar vida a un ser inanimado, que de vez en cuando nos insinúa su savia a base de guiños inquietantes.

Pero, volvamos a la cita del principio del artículo. Ante tal cosa me planteo la siguiente pregunta: ¿Alguien había dudado alguna vez si este Gobierno y, concretamente, este presidente, tenían pulsiones obispales?

Hemos visto como ha tomado posesión del derecho de la mujer a ser o no madre, del derecho de los homosexuales a ser o no matrimonio y, por si aún no teníamos suficiente, ahora nos da lecciones de unión familiar, con un tono inquietantemente solemne y paternalista. ¿Le quedarán ingredientes a añadir a esta sopa llamada España para que rezume más a arcaicismo de lo que ya lo hace?

Mariano, que te quede clara una cosa, las mujeres seguirán decidiendo cómo quieren que sea su vida o como no quieren que sea la de un malogrado niño con deformaciones, los maricones seguirán siendo maricones, y los que quieran poner fin a sus lazos seguirán haciéndolo, si es que las discusiones son suficientemente duras.

Es curiosa la dicotomía que habita en el Gobierno entre la externalización de los servicios públicos y la nacionalización de los derechos privados.

La muerte de Yago Lamela. La instantaneidad por encima del respeto

Ayer nos atropelló la noticia de la muerte del atleta Yago Lamela. No vengo aquí a hacer un homenaje a mi paisano avilesino, si bien me sumo a las condolencias evidentes a su familia y amigos, como no puede ser de otra forma. A lo que vengo es a preguntarme, y a preguntaros, si realmente era necesario desde el punto de vista informativo incidir en la sugerencia no explícita del suicidio como causa del fallecimiento del deportista.

Hoy hemos sabido que ésta fue un infarto, probablemente relacionado con la situación vivida por el avilesino en los últimos años, no lo sé. Pero, ¿era tan inevitable aguardar a conocer los resultados de la autopsia? ¿No cabe sosiego y prudencia en el ejercicio periodístico? A éste que habla le han enseñado que el respeto por los afectados, tanto por el propio fallecido como por su familiares, es la premisa fundamental en el tratamiento informativo de este tipo de casos. Pero claro, éste que habla es un estudiante de periodismo, y los medios, tan ajenos en ocasiones a su propia esencia, olvidan con demasiada facilidad ciertos valores al parecer sólo concebidos en el contexto académico.

Se ha insinuado que Yago Lamela había optado por acabar con su vida. Se ha considerado fundamento suficiente su situación psicológica de los últimos años, marcados por depresiones y situaciones de estrés debidas a la excesiva autoexigencia deportiva, tal y como él mismo contaba en una entrevista hace tres años. ¿Y ahora qué?, ahora que sabemos que no fue el deseo de Yago el causante de su paro cardíaco, ¿la prensa se queda tan ancha?, ¿no pasa nada?

Me pregunto cómo se sentirían estos forenses de micrófono y pluma si las causas del fallecimiento de un miembro de su familia fueran objeto de conjeturas mediáticas.

Los coqueteos de España con los líderes autoritarios

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Teodoro Obiang en el Instituto Cervantes de Bruselas

Hemos podido ver hace unas semanas al dictador guineanoTeodoro Obiang en el funeral de Estado de Adolfo Suárez, y también en una conferencia del Instituto Cervantes en Bruselas. ¿Qué es lo que ha de sentir cualquier español al contemplar la alfombra roja que se despliega a los pies de un dictador desde nuestras autoridades? Sobra la respuesta, cualquiera razonable se genera en las entrañas.

Cabe otra pregunta entonces, ¿qué es lo que ha de concluir cualquier español ante esta situación? ¿Qué interés puede tener nuestro Gobierno en mantener un trato cordial con un dictador como Obiang? Esta respuesta tampoco parece muy complicada y se resume en una palabra, petróleo.

Pero, ¿es esta actitud condescendiente para con autócratas una novedad? Hagamos un breve repaso de algunos de los flirteos de las autoridades españolas con regímenes antidemocráticos:

  1. Mahmud Ahmadineyad. Felipe González mantuvo en 2006 una reunión con el entonces presidente de Irán con motivo de la crisis nuclear desencadenada por el país de Oriente Medio y en la que el ex presidente español le mostró su apoyo en materia nuclear. Entre otras perlas, destacan en el ex líder iraní la negación del holocausto judío o manifestaciones en las que afirmó que Israel debía ser “borrado del mapa”.

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  1. Mohamed VI. Las relaciones españolas con Marruecos, a excepción de asuntos como la soberanía de Ceuta y Melilla o el Sáhara, siempre han sido cordiales. El rey de Marruecos es el jefe de Estado de un país cuyo sistema de gobierno responde a una monarquía constitucional, o más bien a una constitución monárquica. Así lo atestigua Trinidad Deiros en Público.es:

La Constitución marroquí sitúa al rey por encima de todo ordenamiento legal y define su persona como “inviolable y sagrada”. El monarca nombra al jefe del Gobierno y también preside el Consejo de Ministros. Aunque la Carta Magna no lo recoge, la costumbre reserva al soberano el nombramiento de cuatro ministros claves: Interior, Exteriores, Justicia y Asuntos Islámicos. Mohamed VI preside el Consejo Superior de la Magistratura y nombra a cinco de sus nueve miembros. También legisla a través de los ‘dahir’, decretos, y puede disolver el Parlamento. El monarca es además el jefe supremo de las Fuerzas Armadas Reales de Marruecos. Asimismo, el rey controla la gestión gubernamental con una camarilla, compuesta por sus consejeros y algunos responsables (como el ministro de Asuntos Exteriores, Taïeb Fassi-Fihri), que actúa como un Gobierno en la sombra.

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Como buenos vecinos, no osemos inmiscuirnos en la cuestionable democracia de Marruecos en pos de una buena relación diplomática. Además, sería peligroso mosquear a los magrebíes, no vaya a ser que dejen de acompañarnos en ese discurso de oleadas masivas de inmigración ilegal que tanto asusta a la UE.

  1. Bashar al-Asad. En agosto de 2011 el Gobierno de Zapatero le prometió asilo al presidente de Siria en caso de que el régimen de éste cayera ante las protestas populares. Sobra la descripción del personaje en cuestión, un heredero de poder aficionado a la represión extrema contra su pueblo, que tanto se ha dado en conocer en la actual Guerra Civil de su país.

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  1. Muhamar Gadafi. El dictador libio, antes de ser visto como un monstruoso tirano y de ser finalmente asesinado, gozaba de buena reputación entre las autoridades españolas, tanto del PP como del PSOE. “Libia es un país muy importante para la zona del Mediterráneo”, decía Moratinos en 2009, cuando Gadafi celebraba sus 40 años en el poder, al que accedió mediante un golpe de Estado y tras el que abolió las instituciones parlamentarias y prohibió todo partido político. Una “conmemoración histórica”, declaró entonces el titular de Exteriores de Zapatero. Aznar tampoco le hizo ascos al dictador africano, sobre todo cuando éste le regaló un purasangre en 2003.

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Estos son sólo algunos ejemplos de la complicidad mostrada por España durante su etapa democrática con algunos regímenes autoritarios, curiosamente aquellos que se encuentran en un radio de intereses (mayores o menores) para nuestro país. Y es curioso también que sólo aquellos países cuya dinámica entraña alguna consecuencia para el mundo occidental son los que ocupan espacio en los medios, en un mundo en el que hoy en día existen alrededor de 40 guerras o conflictos.