Mes: mayo 2014

¿Qué votamos mañana? Cañetes, Valencianos y demás confusiones europeas

Imagen                               Parlamento Europeo                                                                                                         

Jornada de reflexión. Rompamos la tradición y llevemos a la praxis dicho concepto, tan asumido como desdeñado.

Bien pudiera haber huido de la campaña electoral antes de tiempo para hacer este ejercicio. No creo que a ningún candidato a eurodiputado le hubiera importunado más que las zambullidas precoces de sus partidos (no todos) en su impaciente recaudación de votos.

¿Por qué no se habla de Europa? ¿Por qué se esconde el candidato del principal partido de este país? ¿Por qué se basa una campaña electoral en el pueril e intelectualmente nimio ejercicio del ‘tú más’ o, en esta ocasión, en la sobreexplotación de un efluvio machista por parte de uno de los partidos? ¿De veras que no existe un planteamiento previo de propuestas serias e interesantes que apocope cualquier circunstancia acaecida en campaña, por muy ‘desafortunada’ que ésta sea? ¿Nos tenemos que rendir a la expectativa de que uno de los dos actores principales se introduzca en terreno pantanoso y el otro renuncie a toda estrategia previa (si es que la hubiera) y se apresure a ponerle la pierna encima, aún a riesgo de que en tal oportunismo resbale y acabe igualmente empantanado?

¿Es eso todo lo que hemos de esperar de una campaña electoral? Quizá no. No es menos imperante la ridícula y baldía colección de tópicos y frases manidas, completamente exentas de un atisbo de mensaje. Al leer en las redes sociales los llamamientos de los distintos aspirantes o colegas de partido, tal parece asistir a una campaña publicitaria de frases estúpidas, si bien no es menos acuciante esta verborrea de marketing barato en cada uno de sus mítines.

¿Dónde están las ideas? ¿Por qué se aplaca el euroescepticismo con oprobio y no con argumentos? Quizá el camino sea Europa, pero, ¿esta Europa? ¿Por qué no se le explica a los euroescépticos la razón de que el salario mínimo en Luxemburgo sea de 1.800 € y en Bulgaria de 155? ¿Dónde están los retóricos que se aventuren a dar cuenta del cosmopolitismo fiscal entre unos y otros países? ¿Y los filántropos europeístas que defiendan la desigual política de inmigración de los 28?

Se han cansado de repetirnos que éstas son las elecciones más decisivas al Parlamento Europeo en su historia, pero, ¿qué significa esto exactamente? Pues que ésta es la primera vez que el Parlamento Europeo, el que saldrá definido de las elecciones de mañana, escoge junto con el Consejo Europeo al presidente de la Comisión, el órgano ejecutivo de la Unión, es decir, el gobierno de Europa, para entendernos. Sin embargo, los distintos candidatos a presidir la Comisión no son elegidos de manera directa por la ciudadanía, sino por los grupos parlamentarios europeos, de entre los cuales, el Consejo, formado por los jefes de Gobierno y de Estado de los 28, propone a uno de ellos en función de los resultados electorales para que sea votado por el Parlamento, que en ningún caso puede nombrar, aunque sí vetar.

Entonces, ¿qué hay de verdaderamente democrático en este entramado institucional? Únicamente, la elección de los miembros del Parlamento Europeo, que se encuentra lejos de ser el principal actor en el organigrama de la Unión, por detrás del Consejo y de la Comisión, y aún más lejos de los gobiernos nacionales (principalmente Alemania), que son los verdaderos conductores de Europa.

¿Por qué coño les votas?

Cañete Valenciano

¿Por qué este país se empeña en darles crédito una vez tras otra a los violadores de la democracia?

¿Qué fuerza es la que empuja la papeleta del PP o PSOE al fondo de la urna?, ¿es tu falta de fe en otros partidos? Entonces, ¿qué te hace mantener la fe en los ‘grandes’? ¿Es tu entrega a la resignación de la derrota asumida de antemano de las pequeñas agrupaciones? ¿Crees que dándoles tu voto estás tirándolo a la basura y que es mejor impedir que gane el que consideras peor de los dos monstruos dándole tu firma al menos malo? O, por el contrario, ¿esa fuerza es tu convicción? Si es así, esta sociedad no tiene cura.

No se me ocurre una sola respuesta afirmativa que pueda ir acompañada de argumentos inteligentes. Sí, estoy diciendo justamente eso, esta sociedad es mayoritariamente no inteligente. Es decir, si los que leéis este texto sois aproximadamente una muestra media de la población, la media aritmética dice que no sois inteligentes. Y me atrevo a afirmar esto porque contribuís a la pervivencia del bipartidismo, ya sea con vuestro voto o con vuestra negativa a acudir a la cita electoral.

Porque ser políticamente correcto no debiera ser la premisa fundamental en el ejercicio periodístico, desde aquí (aunque muy pocos me lean), me planto. Renuncio a dirigir mis críticas de manera unidireccional hacia la casta política. Renuncio a agasajar a mi par, el ciudadano de a pie, sólo por serlo. Renuncio a otorgarle impunidad únicamente por no ser quien toma las decisiones políticas. Renuncio a obviar que esas decisiones cuentan con el aval de los millones de votos que las cimentan (o los votos ausentes que las permiten).

Tú, ciudadano de a pie, obrero, pequeño o gran empresario, privilegiado económico, humilde trabajador, sea cual sea tu condición, si el próximo domingo engrosas el casillero del PPSOE me estarás ofendiendo, a mí y a todos los que queremos que las cosas cambien.

Si no me equivoco, a más de uno no le gustará este artículo, lo que simplemente vendrá a reafirmarme en mi postura.

Rajoy, un incansable mochuelo en olivos ajenos

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“Por muy duras que puedan ser las discusiones en casa, nunca se pueden romper los lazos que nos unen”.

Esto es lo que nos dice nuestro Presidente hoy, Día Internacional de la Familia, en un vídeo colgado en la web de La Moncloa. Rajoy habla de un “plan integral de apoyo a la familia, que se presentará en la segunda mitad de este año”.

El documento no tiene desperdicio. Es verdaderamente ridículo escuchar el listado de tópicos referentes a la “institución” de la familia. Además, no puedo evitar sentir chirriar mis oídos con el uso de tal término para referirse al concepto de familia, como si fuera una instancia u organización regida por una estructura definida y unas normas de funcionamiento.

Si analizamos el vídeo desde un punto de vista comunicativo, tal parece estar viendo a un personaje en el que se funden nuestro entrañable rey don Juan Carlos y nuestro monseñor Rouco Varela para dar vida a un ser inanimado, que de vez en cuando nos insinúa su savia a base de guiños inquietantes.

Pero, volvamos a la cita del principio del artículo. Ante tal cosa me planteo la siguiente pregunta: ¿Alguien había dudado alguna vez si este Gobierno y, concretamente, este presidente, tenían pulsiones obispales?

Hemos visto como ha tomado posesión del derecho de la mujer a ser o no madre, del derecho de los homosexuales a ser o no matrimonio y, por si aún no teníamos suficiente, ahora nos da lecciones de unión familiar, con un tono inquietantemente solemne y paternalista. ¿Le quedarán ingredientes a añadir a esta sopa llamada España para que rezume más a arcaicismo de lo que ya lo hace?

Mariano, que te quede clara una cosa, las mujeres seguirán decidiendo cómo quieren que sea su vida o como no quieren que sea la de un malogrado niño con deformaciones, los maricones seguirán siendo maricones, y los que quieran poner fin a sus lazos seguirán haciéndolo, si es que las discusiones son suficientemente duras.

Es curiosa la dicotomía que habita en el Gobierno entre la externalización de los servicios públicos y la nacionalización de los derechos privados.

La muerte de Yago Lamela. La instantaneidad por encima del respeto

Ayer nos atropelló la noticia de la muerte del atleta Yago Lamela. No vengo aquí a hacer un homenaje a mi paisano avilesino, si bien me sumo a las condolencias evidentes a su familia y amigos, como no puede ser de otra forma. A lo que vengo es a preguntarme, y a preguntaros, si realmente era necesario desde el punto de vista informativo incidir en la sugerencia no explícita del suicidio como causa del fallecimiento del deportista.

Hoy hemos sabido que ésta fue un infarto, probablemente relacionado con la situación vivida por el avilesino en los últimos años, no lo sé. Pero, ¿era tan inevitable aguardar a conocer los resultados de la autopsia? ¿No cabe sosiego y prudencia en el ejercicio periodístico? A éste que habla le han enseñado que el respeto por los afectados, tanto por el propio fallecido como por su familiares, es la premisa fundamental en el tratamiento informativo de este tipo de casos. Pero claro, éste que habla es un estudiante de periodismo, y los medios, tan ajenos en ocasiones a su propia esencia, olvidan con demasiada facilidad ciertos valores al parecer sólo concebidos en el contexto académico.

Se ha insinuado que Yago Lamela había optado por acabar con su vida. Se ha considerado fundamento suficiente su situación psicológica de los últimos años, marcados por depresiones y situaciones de estrés debidas a la excesiva autoexigencia deportiva, tal y como él mismo contaba en una entrevista hace tres años. ¿Y ahora qué?, ahora que sabemos que no fue el deseo de Yago el causante de su paro cardíaco, ¿la prensa se queda tan ancha?, ¿no pasa nada?

Me pregunto cómo se sentirían estos forenses de micrófono y pluma si las causas del fallecimiento de un miembro de su familia fueran objeto de conjeturas mediáticas.