Mes: abril 2014

Los coqueteos de España con los líderes autoritarios

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Teodoro Obiang en el Instituto Cervantes de Bruselas

Hemos podido ver hace unas semanas al dictador guineanoTeodoro Obiang en el funeral de Estado de Adolfo Suárez, y también en una conferencia del Instituto Cervantes en Bruselas. ¿Qué es lo que ha de sentir cualquier español al contemplar la alfombra roja que se despliega a los pies de un dictador desde nuestras autoridades? Sobra la respuesta, cualquiera razonable se genera en las entrañas.

Cabe otra pregunta entonces, ¿qué es lo que ha de concluir cualquier español ante esta situación? ¿Qué interés puede tener nuestro Gobierno en mantener un trato cordial con un dictador como Obiang? Esta respuesta tampoco parece muy complicada y se resume en una palabra, petróleo.

Pero, ¿es esta actitud condescendiente para con autócratas una novedad? Hagamos un breve repaso de algunos de los flirteos de las autoridades españolas con regímenes antidemocráticos:

  1. Mahmud Ahmadineyad. Felipe González mantuvo en 2006 una reunión con el entonces presidente de Irán con motivo de la crisis nuclear desencadenada por el país de Oriente Medio y en la que el ex presidente español le mostró su apoyo en materia nuclear. Entre otras perlas, destacan en el ex líder iraní la negación del holocausto judío o manifestaciones en las que afirmó que Israel debía ser “borrado del mapa”.

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  1. Mohamed VI. Las relaciones españolas con Marruecos, a excepción de asuntos como la soberanía de Ceuta y Melilla o el Sáhara, siempre han sido cordiales. El rey de Marruecos es el jefe de Estado de un país cuyo sistema de gobierno responde a una monarquía constitucional, o más bien a una constitución monárquica. Así lo atestigua Trinidad Deiros en Público.es:

La Constitución marroquí sitúa al rey por encima de todo ordenamiento legal y define su persona como “inviolable y sagrada”. El monarca nombra al jefe del Gobierno y también preside el Consejo de Ministros. Aunque la Carta Magna no lo recoge, la costumbre reserva al soberano el nombramiento de cuatro ministros claves: Interior, Exteriores, Justicia y Asuntos Islámicos. Mohamed VI preside el Consejo Superior de la Magistratura y nombra a cinco de sus nueve miembros. También legisla a través de los ‘dahir’, decretos, y puede disolver el Parlamento. El monarca es además el jefe supremo de las Fuerzas Armadas Reales de Marruecos. Asimismo, el rey controla la gestión gubernamental con una camarilla, compuesta por sus consejeros y algunos responsables (como el ministro de Asuntos Exteriores, Taïeb Fassi-Fihri), que actúa como un Gobierno en la sombra.

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Como buenos vecinos, no osemos inmiscuirnos en la cuestionable democracia de Marruecos en pos de una buena relación diplomática. Además, sería peligroso mosquear a los magrebíes, no vaya a ser que dejen de acompañarnos en ese discurso de oleadas masivas de inmigración ilegal que tanto asusta a la UE.

  1. Bashar al-Asad. En agosto de 2011 el Gobierno de Zapatero le prometió asilo al presidente de Siria en caso de que el régimen de éste cayera ante las protestas populares. Sobra la descripción del personaje en cuestión, un heredero de poder aficionado a la represión extrema contra su pueblo, que tanto se ha dado en conocer en la actual Guerra Civil de su país.

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  1. Muhamar Gadafi. El dictador libio, antes de ser visto como un monstruoso tirano y de ser finalmente asesinado, gozaba de buena reputación entre las autoridades españolas, tanto del PP como del PSOE. “Libia es un país muy importante para la zona del Mediterráneo”, decía Moratinos en 2009, cuando Gadafi celebraba sus 40 años en el poder, al que accedió mediante un golpe de Estado y tras el que abolió las instituciones parlamentarias y prohibió todo partido político. Una “conmemoración histórica”, declaró entonces el titular de Exteriores de Zapatero. Aznar tampoco le hizo ascos al dictador africano, sobre todo cuando éste le regaló un purasangre en 2003.

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Estos son sólo algunos ejemplos de la complicidad mostrada por España durante su etapa democrática con algunos regímenes autoritarios, curiosamente aquellos que se encuentran en un radio de intereses (mayores o menores) para nuestro país. Y es curioso también que sólo aquellos países cuya dinámica entraña alguna consecuencia para el mundo occidental son los que ocupan espacio en los medios, en un mundo en el que hoy en día existen alrededor de 40 guerras o conflictos.