Mes: marzo 2014

Los atajos de teclado del Gobierno

En esta semana, marcada por el fallecimiento del ex presidente Adolfo Suárez, los medios nos han inundado con continuos discursos de homenaje a la figura del abulense por parte de políticos de muy distinto color.

Es casi emocionante ver el acuerdo entre los distintos mandatarios actuales al escuchar en sus palabras el reconocimiento de “hombre de Estado”, el enaltecimiento del logro de consenso, la preocupación por los ciudadanos y otras consideraciones ya bien conocidas atribuidas al difunto ex presidente.

Aun a riesgo de ponernos ñoños, hoy os traigo una especie de manual político cuyos principios, como podréis observar, rebosan de ese glorificado espíritu de la Transición. Para que resulte más cómodo, adjunto varios atajos que agilicen el trabajo:

1. Cortar (CTRL + X). Reducir el gasto o inversión en materia de sanidad, educación, ciencia…

2. Pegar (CTRL + V). Ahogar las expresiones ciudadanas en forma de represión policial. Aplíquese también a impedir la entrada de inmigrantes a través del uso de material antidisturbios. En caso de no haber ordenado las citadas actuaciones represivas o “disuasorias”, rehuir la posibilidad de destituir a los responsables directos.

3. Eliminar (SUPR). Congelar durante un año la asignación de ayudas a nuevos dependientes moderados. También se ha de seguir esta premisa para evitar pronunciar morfemas incómodos, es decir, eliminarlos del repertorio oral, no así del de los sms. Desde aquí, nuestro apoyo al ex tesorero del PP: “Luis, sé fuerte”.

4. Deshacer (CTRL + Z). Retroceder en materia de derechos. Este principio es versátil, tan aplicable es a la implantación de una reforma laboral como a la criminalización del aborto.

5. Cambiar el nombre del elemento seleccionado (tecla F2). Utilizar eufemismos como lenguaje vehicular: “movilidad exterior” por emigración, “externalización” por privatización y, únicamente en caso de verse como gato panza arriba, “indemnización en diferido” por sueldo.

6. Ver las propiedades del elemento seleccionado (ALT + ENTER). Aplíquese en acciones de control sobre la población, mediante el CNI o a través de la NSA. En caso de destaparse en los medios un escándalo de espionaje, hacer el “NPI”.

7. Resaltar un bloque de texto (CTRL + MAYÚS + tecla de dirección). Es importante acentuar un determinado suceso de menor relevancia para desviar la atención mediática y ciudadana de la gestión política o situaciones de incómoda comparecencia (cuán repetidamente en diferido te presentas, Luis).

8. Seleccionar todos (CTRL + A). Es de manual. Hay que aprovechar la estancia en casa de quienes no se manifiestan para sumarlos a la lista de avales políticos (bendita mayoría silenciosa).

9. Cambiar entre los temas abiertos (ALT + TAB). Esto es, responder a una pregunta de la prensa con evasivas, cambiando de tema o, de sentirse especialmente inspirado, sintetizar una respuesta en el sintagma “ya tal” (y vuelta la burra al trigo con Bárcenas).

10. Mostrar el menú Inicio (CTRL + ESC). Ofrecer una política que recuerde a los tan añorados años del despotismo ilustrado. Para entendernos, no aceptar preguntas en las “ruedas de prensa” o hacer acto de presencia en forma de cuadrángulo de plasma.

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11. Ampliar a pantalla completa (F11). Hacer uso de la mayoría absoluta para hacer efectivo cualquier proyecto o decreto (habría que ser imbécil para dejar escapar la ocasión). Es una inmejorable oportunidad, la de la mayoría parlamentaria, para implantar una reforma educativa acorde a CTRL+ESC (mostrar el menú inicio).

12. Cancelar la tarea actual (ESC). Cabe la posibilidad de que alguno de los ministros experimente enajenaciones que exacerben las políticas del partido. En tal caso se intervendrá para hacerle rectificar.

13. Actualizar (Tecla F5). Este punto está pendiente de aplicación, aunque no se descarta. Quién sabe lo que depararán las urnas.

Pido disculpas a quienes esperarais encontrar propuestas originales, pues me he limitado a recoger las actuaciones de nuestro Ejecutivo. Finalizo pues copiando y pegando (CTRL+C, CTRL+V) el sello institucional:

Gobierno de España

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La reinserción de los etarras

En este primer artículo he creído oportuno traer la cuestión de la entrega de armas de ETA, o más bien, el paripé que hemos visto con la cesión de ese ridículo volumen de armamento por parte de la banda terrorista. Y he elegido este tema en la semana de la “Debacle” sobre el Estado de la Nación o de la intervención rusa en Ucrania, cuestiones ambas de mayor calado mediático y sólo la segunda de verdadera relevancia. Me he decantado por el asunto de ETA por no haber encontrado en los distintos medios que he leído, visto u oído estos días, una mirada hacia algo más allá de la simple noticia, más allá de las declaraciones de los representantes políticos sobre la legitimidad o no de los verificadores o la relevancia del acto de los etarras. Por ello me parece oportuno pararnos un momento a mirar hacia atrás e intentar dar respuesta al porqué de la situación actual de los presos etarras y sus reivindicaciones.

Fuente: EFE

Cuando vemos que, tras haber anunciado el cese de la actividad armada y haber aceptado las reglas del juego legal para obtener beneficios penitenciarios, la banda procede a esa ridícula entrega de armas (rtve.es), sólo cabe pensar en un nuevo intento de chantaje ETA-Gobierno, en este caso basado en el “si me traes a los presos a Euskadi te doy el resto”. Y no olvidemos que ni eso proponen, ya que hablan de sellado de los zulos donde se encuentra el arsenal, no de la entrega de éste (La Rioja.com). Ahora el chantaje no se hace en clave de violencia, la organización terrorista ha renunciado a ella, tras más de 800 vidas truncadas han llegado a la conclusión de que no le ha servido para nada. Y con la batalla perdida, ¿qué es lo que reclaman ahora?, flexibilidad en la política penitenciaria, pasando principalmente por el fin de la dispersión de los presos. Me he topado con no pocas opiniones periodísticas que apoyan esta flexibilidad, y me sigue costando aceptar que haya que hacer concesiones de ningún tipo. No al menos hasta que ETA deje de ser ETA, y tales concesiones sólo serían entendibles en lo que al acercamiento de los reclusos se refiere. No conozco bien las causas de la política de dispersión carcelaria, no sé si tuvieron que ver con el objetivo de evitar la reorganización de los etarras entre los muros de la cárcel o se corresponden más con una medida de castigo, de venganza, o una mezcla de ambas. Espero que alguno de vosotros me ayude con esta cuestión. De todas formas, cuales fueren las causas, no veo por qué habrían de modificarse las condiciones de los presos si no es por la disolución completa de ETA, y estas condiciones, obviamente, no deberían atañer a beneficios penitenciarios tales como tercer grado, reducción de penas u otras similares. O es que, ¿porque no exista la organización a través de la cual estos individuos perpetraron sus crímenes dejan de ser tan graves dichos crímenes?

Mas lo que realmente me interesa traeros aquí es el trasfondo de la cuestión. ¿Por qué el código penal franquista no fue modificado hasta 1995?, y ¿por qué no fue hasta 2006 cuando se decidió que los privilegios penitenciarios en las penas de terrorismo debían computarse sobre el total de la condena y no sobre la máxima estancia permitida en prisión? Esta última cuestión, la Doctrina Parot, no exenta de chapuzas, pues ¿cómo es posible si no que se haya estado aplicando durante algo menos de una década una medida que violaba la legislación europea, tal y como nos lo hizo saber el Tribunal de Estrasburgo, gracias a un agudo abogado, el de Inés del Río, que parece, fue el único en darse cuenta del asunto?

Pero, sin duda, lo que nos lleva a la génesis de todo esto es la filosofía del sistema penitenciario español. Éste está diseñado en pos de la reinserción, pensado para que quienes han cometido errores en su vida puedan rectificar y, tras pagar su deuda con la sociedad, vuelvan a los brazos de ésta. Entonces, ¿debe ser ésta, la concesión de segundas oportunidades, la forma de proceder con todo tipo de delincuentes? ¿Se merecen realmente una reacogida en el seno de la ciudadanía quienes han sobrepasado líneas tan marcadas como las que ponen frontera a los asesinatos, violaciones, crímenes de pederastia u otras atrocidades tales? Entiendo que quien haya sucumbido a la tentación del dinero fácil y haya pasado unos gramos aquí o allá, o incluso unos kilos, quien haya robado esto o lo otro o quien haya incluso acabado con la vida de alguien en un determinado contexto, pueda merecer una segunda oportunidad. Pero me cuesta mucho creer que un individuo capaz de matar a alguien sólo por intereses políticos (por aludir al caso que nos ocupa) pueda tener un retorno satisfactorio al entorno social. Entiendo que la causa del ingreso en prisión en el caso de delitos no de sangre, que son la inmensa mayoría, ha de ser la rehabilitación del individuo para su posterior reinserción, acudiendo a una visión pragmática porque, de reincidir en su conducta delictiva, las consecuencias serían soportables. Sin embargo, ¿qué pasaría si un terrorista decide volver a actuar tras su salida de prisión? Que ya no exista la banda o la causa que le alentaba, ¿garantiza que no volverá a cometer un crimen? Si fue capaz de asesinar a sangre fría antes por una determinada razón ¿por qué no iba a ser capaz de hacerlo ahora por otra? Entiendo también que el objetivo de la ley en estos casos ha de ser evitar que el daño producido se repita, a lo que a día de hoy sólo se puede acceder mediante el encierro perpetuo. ¿Cómo si no certificar la seguridad de la sociedad?

Puede que a alguien le resulte un discurso rígido, pero yo no estoy dispuesto a arriesgar la vida de personas inocentes en un intento de reinserción para nada garantizado. Y para quienes consideren ésta una resolución injusta o lesiva para con los derechos humanos sólo puedo decirles que la verdadera injusticia es condenar al conjunto de la ciudadanía a la imprevisible conducta de unos individuos que han rebasado líneas, entiendo yo, incompatibles con la vida social.